La calle
Los que no estamos acostumbrados a vender política, cuando te enfrentas con el momento de pisar la calle y verte cara a cara con los ciudadanos te ves inmerso en una vorágine de sensaciones difíciles de describir. Es una mezcla entre el Síndrome del impostor , de “yo no estoy preparado para esto”, y un poco de miedo/rechazo de ser señalada y encasillado bajo unas siglas que muy probablemente no compartas sus ideas en su totalidad, aunque si te sientas identificado con su ideología de fondo. Yo diría que los que no vivimos de esto ni pretendemos vivir, nos encontramos con una disonancia cognitiva difícilmente de solucionar. A mí personalmente me está costando, pero poco a poco lo voy normalizando. Una de las herramientas que mejor me está funcionando para encajar esta disonancia es la de contarme a mi mismo que esto no va de siglas, va de personas, y de que como dice Javier Recuenco , nunca hay que comprarle todo el pescado a alguien, y yo añado que menos aún a un partido político. ...