Con lo de Pablo Motos, estamos jugando con fuego.

El post de hoy va sobre La cultura de la cancelación, no sobre el término, sino sobre las consecuencias catastróficas que ocasiona en la sociedad. Personalmente la considero un Arma de destrucción masiva, una bomba atómica que deja un campo de radiación en la sociedad que tardará años en desaparecer. Pero para ponerlo en contexto, empecemos por el principio

Desde el Ministerio de Igualdad, se ha difundido una campaña contra el machismo en la cual entre otros, se señala el comportamiento de Pablo Motos en sus entrevistas, a mi entender, sacado de contexto. Como era de esperar, el presentador en prime time ha realizado un speech en su defensa y las redes sociales se han encargado de realizar el resto.... o con nosotros o con él.


Como no era de extrañar, se han formado dos ejércitos, dos trincheras. O con nosotros o contra nosotros. Situación que por desgracia nos estamos encontrando muy a menudo en la sociedad actual.


Es aquí donde entra en juego La cultura de la cancelación, una práctica popular que consiste en retirar el apoyo a personajes públicos y compañías tras haber hecho o dicho algo considerado objetable u ofensivo, ya sea real o sacado de contexto, porque lo que vale es el relato que ha caldo entre el público.


Muy probablemente a Pablo Motos después de su carrera más que consolidad como comunicador de más de 30 años, se la resbale. Pero el problema es el aviso a navegantes que deja a futuras generaciones de presentadores. Como te pases de la raya con tus declaraciones o comportamiento, atente a las consecuencias.

Personalmente creo que es un error caer en esta práctica, lo que se consigue con este hate ( repito, no crítica) es empobrecer a la sociedad, privarla de opiniones, anular el pensamiento crítico, y ya sabemos lo que sucede con una sociedad que no se cuestiona.

Casualmente esta práctica últimamente se está empleando en exceso en política y su onda expansiva se extiende a la sociedad, comprando un discurso que solo beneficia al político de turno. POPULISMO.

Como individuos y como sociedad, seamos críticos, confrontemos opiniones, debatamos ideas en su contexto, no manipulemos, y sobre todo no traspasemos la barrera populista, no entremos en el hate, que repito, los que pierden somos todos, una sociedad pobre y adoctrinada.

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