Sumar sin Podemos no suma. Porque el proyecto de Yolanda Diaz no prosperará. Las fábricas (partidos) son el producto.

 


Como ya he comentado en varias ocasiones, yo no vengo del mundo de la política, vengo del mundo de la empresa, por lo que mis referentes están mas vinculados a la “real economy” que con la “realpolitik”. De ahí que leyendo la newsletter de Samuel Gil de hoy “La fábrica es el producto” me he puesto a divagar sobre como aplicarla en la política española.

El artículo está basado en una afirmación de Elon Musk que repite como un mantra:

The factory is the product.

El bueno de Elon tiene claro que Tesla no fabrica vehículos eléctricos, Tesla es una compañía que construye y gestiona las fabricas que producen sus vehículos.

Según Samuel, la fábrica determina el producto. La fábrica determina la cultura, la velocidad de ejecución y de iteración, la estabilidad, la calidad y la visión. Llevando el símil a la política, los partidos son las estructuras, los procesos, las personas, las jerarquías, las ideologías… y producen al candidato, el relato del momento.

Una empresa basada en una buena idea/producto pero con una fábrica desestructurada, sin cimientos, difícilmente saldrá adelante. Está abocada al fracaso. Por contra las fábricas bien estructuradas, aunque se equivoquen con el producto, corrigen, cambian, se adaptan y perduran en el tiempo.

¿Ejemplos en la política patria? Muchos y recientes. Si el PSOE no hubiera tenido una buena fábrica no hubiera superado el sorpasso que supuestamente le daría PODEMOS en 2016. Obtuvieron los peores resultados de su historia, lanzaron por la ventana a su presidente Pedro Sánchez el antifragil, incluso se vaticinó el fin del partido y tres años después estaban presidiendo el Gobierno de España.

O en la cera de enfrente, en el PP, si no partieran de una fábrica robusta con una fontanería de partido bien ensamblada, sería imposible que estén superando y sobreviviendo a la crisis reputacional que llevan arrastrando con todas las tramas de corrupción que cargan en su mochila. A mi juicio son dos claros ejemplos de que las fábricas (partidos) son el producto. De ahí que estén sobreviviendo a tenor de los resultados electorales actuales y de todas las encuestas.

Por el contrario, tenemos el caso de UPyD, os acordáis del partido de Rosa Díez?? Buena candidata, buenas ideas, pero sin estructura. Subió como la espuma y se desinfló como un souffle. El testigo lo tomo CIUDADANOS, siguió con un buen producto (Albert Ribera), y se preocupó por mejorar la fábrica aprendiendo de los errores de su antecesor. El resultado?? está por ver, ya que la estructura está aguantando el terremoto de las generales del 2019, pero posiblemente los cimientos han quedado dañados y sin posibilidad de reparar.

El caso de PODEMOS lo estamos viviendo en tiempo real, otro ejemplo de buen producto pero con una fábrica desestructurada. En cuanto el mercado ha empezado a no comprarle el producto, no han sabido como reaccionar y la fabrica se está empezando a desmembrar… MAS PAIS, ADELANTE ANDALUCIA… o todo el trasvase que está teniendo hacia el propio proyecto de SUMAR.

Por todo lo expuesto, hoy por hoy veo el proyecto de Yolanda Diaz como un buen producto pero sin fábrica. Un discurso muy trabajado, una candidata bien valorada, trabajando la transversalidad, pero tengo la sensación que se han olvidado de la sala de máquinas, de preocuparse por la fábrica, y eso solo puede vaticinar que como no cuide la parte de estructurar bien las bases, es un proyecto sin recorrido. 

Les van a comprar bien el MVP pero no van a saber como escalarlo. Tiempo al tiempo.

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