El dilema de las listas

Por lo que estoy viviendo, uno de los grandes dilemas en las elaboraciones de una candidatura, sin duda, son las listas. No diré que se trata de un CPS (problema complejo de solucionar) porque el bueno de Recuenco me lo ha dejado bien claro en varios podcast la diferencia entre complicado y complejo, pero con mi experiencia si diría que se le asemeja bastante.


A la hora de elaborar una lista voy a enumerar algunos de los problemas que veo (prometo ir actualizándolos a medida que surjan nuevos):


  • ¿Cuentas con los que ya participaron en la lista anterior y actualmente son concejales o prescindes de ellos? Renovación o continuidad


  • ¿Incluyes a gente ajena al partido que aporte nuevos puntos de vista o continuas con gente afín, afiliados, con una ideología bien definida? Afinidad o aires nuevos


  • ¿Incluyes a gente con mucho gancho popular que harán ganar votos pero que no tiene experiencia en gestión, o buscas perfiles más técnicos con experiencia en las áreas a gestionar?


Así a bote pronto se me ocurren 6 problemas entrelazados que complican la ecuación, los voy a bautizar como los Síndromes del dilema de las listas:


Síndrome del me lo debes:

Si los concejales actuales son válidos para la nueva etapa, perfecto, en el caso contrario puedes caer en el Síndrome de me lo debes y contar con ellos por considerar que estás en deuda por el trabajo realizado en la legislatura anterior. Y como dicen los vendedores de Fondos, rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.


Síndrome del nuevo:

Si decides incorporar gente nueva en política, posiblemente entren muy motivados, con la adrenalina por las nubes, pero una vez aterricen en el día a día pueden quedar superados por la responsabilidad a asumir, incluso aunque estén de sobra cualificados por bagaje y experiencia en situaciones parecidas, pueden asumir el síndrome del impostor y quedar bloqueados por no superarlo.


Síndrome del sesgado:

Si decides apostar por gente del partido, corres el riesgo de que aporten una visión muy sesgada por el ideario del partido de turno, y eso es peligroso para ejercer la Oposición y terriblemente peligroso para Gobernar, ya que a mi entender, si tienes responsabilidad de liderar una concejalía, tu deber tiene que ser servir al ciudadano no a tu partido.


Síndrome del no se a que juego:

Si decides incorporar gente ajena al partido, ideológicamente hablando, corres el riesgo de abrir tanto el espectro de ideas y opinión que puede llegar a confundir a tú electorado.


Síndrome de con este me iría de fiesta pero para temas serios....

Si decides incorporar gente muy popular pero que no llevan en la mochila nada de experiencia en gestión o peor aún, le tienen colgado el San Benito del rey de la pista, te puedes encontrar con dos problemas, a corto plazo una pérdida de votos por falta de credibilidad en la candidatura y pero aún a medio plazo, que consigas gobernar por el plus de popularidad que aportan pero a la hora de gestionar no sepan hacer la o con un canuto.


Síndrome del tecno-sociópata:

Si decides contar con gente de un perfil muy profesional, gente técnica, incluso muy cualificada pero antisocial, incluso con un grado de sociópata, posiblemente tengas al mejor candidato posible para ciertas concejalías, pero que ayudar lo que se dice ayudar a conseguir votos va a ser que no.


Como todo en esta vida, lo ideal sería un mix de todos ellos, o mejor si cabe, que pudieras sacar un primer equipo paga ganar las elecciones y que en el descanso los puedas mandar al banquillo y sacar otro once para gestionar la legislatura.

Dilema complicado este de las listas, y eso que me he dejado el como reclutarlos, como los incentivas, que posiblemente sea la parte más complicada. Pero ese melón lo dejaré para otro artículo que este ya me va quedando largo.






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