Igual
que digo Yolanda Diaz, Pedro Sanchez, Feijoo o Abascal, podríamos
sustituirlo por CocaCola, El País, Jesús Calleja , Cris Carrascosa, Josef Ajram o Ana Pastor ….. pero como el tema que me
trae por aquí va de política, pues mi ejemplo va por ahí.
Observo
últimamente que esto como siempre va de incentivos, de qué busca
cada uno en Twitter. A mi entender, y como diría un profesor de
economía de los 90, por simplificar, ceteris paribus, en Twitter hay
dos grupos, los que básicamente compran contenido y los que quieren
venderte su contenido, los primeros difícilmente pagarán, los
segundos muy probablemente si.
Mi tesis es sencilla, básicamente está basada en tres ingredientes, el significado del
check azul, la fidelidad de la comunidad twittera y los impactos de
bajo coste que genera la viralidad. Los desarrollaré un poco:
EL
CHECK AZUL:
Tiene unos beneficios claros, el precio de la
veracidad de que quien escribe saber que es quien es.
Aporta
cierta notoriedad, prestigio, incluso cierto estatus o
fama.
COMUNIDAD:
Se quedará por un cúmulo de circunstancias, aunque básicamente son tres, por pertenencia, por
tiempo invertido y por la falsa sensación de intelectualidad.
Sesgo
de pertenencia está muy presente, te sientes arropado dentro de la
tribu, compartes jerga, experiencias, incluso humor propio que solo
vosotros entendéis. Te sientes parte de algo.
Por el sesgo de
coste hundido. Has invertido tanto tiempo en formar parte de esta
comunidad, has generado tanto contenido, te has granjeado una
reputación, y bajo ningún situación vas a renunciar a tanto.
Y
por último el sesgo de inteligencia (no se si existe o me lo acabo
de inventar), Twitter te hace sentir como un intelectual, esto no va
de compartir fotos con filtros ni bailecitos de TikTok, no llegas al
nivel de Garcilaso pero estás en camino. Participar en ciertos
debates te hace levitar a un nivel superior.
VIRALIDAD:
Se
ha democratizado, por no decir casi regalado, el llegar a grandes
audiencias. Audiencias muy segmentadas con infinitas ganas de crear
comunidad, generar debate y compartir y vitalizar todo el contenido
de su cuerda. La gente por aquí está muy entregada a la causa.
Soldados muy disciplinados.
Metiendo los tres ingredientes en
la coctelera y agitando, no mezclando, nos sale que en lo que dura un
embarazo (marzo 2022) Yolanda con el apoyo de Twitter ha sido capaz
de crear un partido político (Sumar), tirando de su perfil personal que
cuenta con más de medio millón de seguidores, que cualquier
contenido que publica genera más de 2.000 comentarios, que se
comparte por más de 1.000 personas y a coste prácticamente 0.....
ya vas viendo porque es interesante pagar.
Me
pregunto, todos estos impactos, si tuviera que pagarlos qué coste
tendría?? Cuanto tendría que invertir para llegar a esa audiencia
tan segmentadas y entregada por la causa?? Y lo más importante, que
precio tiene el despreocuparte de suplantaciones de identidad, bulos
atribuidos y demás problemas derivados de las dudas que pueda
generar en no poder verificar una identidad??
Darle
una vuelta y razonarlo.
Yo lo tengo claro, por todo ello, al
final los que quieren comprar no se irán porque no se quiere ir, y
los que quieren vender, dudo mucho que encuentren un ecosistema
mejor.
Por aportar mi granito de arena de cuñado:
La
solución para los que compran:Yo creo que iría por un modelo
freemium, que algo pagarían por eliminar la publicidad. Al fin y al
cabo ya se estas pagando con ocupar un tiempo de tu ocio en Spotify,
Nexflix o Audible, porque no por Twitter??
Solución para los que
venden:
1. Pagar por el check azul básico, verificando la cuenta pero
sin que tu audiencia pueda retwittear el contenido que generas. Te
beneficias de llegar a tu comunidad, pero no te hacen el trabajo de
distribuir tu libro de forma gratuita..
2. Pagar por un check azul
Premium con el que si puedan retwittear tu contenido. Así quien
quiera viralidad que la pague. Una tarifa plana, un escalado por
seguidores, …. No se la formula, pero por ahí podían ir los
tiros.
Conclusión, que si o si pagarán, cuanto?? Ahí está
el quid de la cuestión de si el precio de corte entre la oferta y la
demanda será suficiente para mantener la fiesta.
Lo
que si está claro es que el bueno de Elon Musk nos deparará unos
meses interesantes. Estaremos al tanto.
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